María Arias-Urtado
Lima-Perú
Los temas
dominantes que se evidencian en la única novela que hasta el momento escribió
Sergio Fuster, son el misticismo, lo sobrenatural, la religión, la locura, la
muerte y el sacrificio. Las mismas guardan una estrecha relación con su obra
ensayística, como una continuación, donde ya volveremos con más detalle sobre
este tópico.
La trama
o la sinopsis se relaciona estrechamente con los personajes principales: por un lado tenemos a Salvador Hansar, un hombre inseguro,
cándido, que en el pasado fue un seminarista que hoy ha perdido su fe, a Marilyn O’Donnell, una mujer
enigmática que se convierte en figura central de la vida de Salvador y,
finalmente, a Rodolfo Valenzuela,
un cronista que investiga el suicidio de Salvador. Estos interactúan en el
conflicto básico de la trama: la maternidad y la muerte como ámbito de lo
sagrado. En medio de una narrativa cuidada, conocemos que Salvador recibe una
predicción del tarot que anuncia la llegada de una mujer misteriosa (el arcano
II, “la sacerdotisa”), a partir de ese hecho ingresa en un espacio subjetivo
contagiado por lo sobrenatural que lo posee y obsesiona. Tras la muerte de Amalia,
la madre de Salvador, Marilyn entra en su vida de forma ambigua, llenado ese
vacío, con una clara ternura maternal, pero también con una inusual perversión.
Poco a poco comienza a tomar el lugar de Amalia. Marilyn, por su parte, tiene
una “culpa antigua” (lo que evidencia un pasado humano) y su forma de redimirse
implica un sacrificio: es decir, entregar un alma, un “hijo sustituto” como
expiación. Como Dios en la Pasión. Es aquí que su figura se torna ambivalente,
entre una posición humana y a la vez sobrenatural. La unión entre ellos se
encamina hacia la catástrofe, hacia el suicidio de Salvador inducido por
Marilyn, con connotaciones místicas: “para encontrar la luz del renacimiento primero
hay que morir en la cruz”. El relato no es solo psicológico sino también
espiritual donde la “perversión de lo divino” aparece poco a poco como tema
dominante.
En la narración omnisciente se alternan una trinidad de voces: por
un lado la de Rodolfo, un ser depresivo, acabado, dedicado al periodismo
amarillista, investigando y reconstruyendo la vida de Salvador, por el otro, se
visualizan los momentos grises previos al suicidio en flashback. La trama comienza cuando Rodolfo se intenta suicidar
bajo las ruedas de tren y un desconocido se le adelanta concretando el hecho.
De ahí la conexión entre Rodolfo y Salvador. De ahí la trama adquiere dos
tiempos que desembocará en el fatídico momento. En medio de todo esto hay un
fuerte simbolismo religioso/espiritual: la novela trabaja con la dialéctica
entre lo sagrado y lo profano, entre lo divino y lo patológico. Pero también
hay componentes esotéricos (tarot, misticismo, cábala, y el camino de la oca o
el camino a Santiago interior), psicológicos (psicoanálisis, el complejo de
Edipo, el retorno al vientre materno), y filosóficos. Rodeado de los temas
principales que gravitan en torno al hecho. Por un lado, la búsqueda espiritual. Salvador
representa una figura iniciática, un hombre que busca algo más allá de lo
puramente racional. La muerte y el
suicidio son centrales en la novela, no solo como tragedia, sino como
posibilidad de “renacimiento” místico. Lo
sagrado vs lo moderno. Fuster explora cómo las formas religiosas
tradicionales podrían necesitar ser trascendidas mediante la mística para
conseguir una libertad espiritual. Donde también interjuega la dialéctica y la ambigüedad entre moral y simbólica.
Marilyn no es simplemente “buena” o “mala”; su figura es compleja: redentora,
sacrificadora, atractiva y peligrosa a la vez. Tiempo y realidad. Según las reseñas publicadas, el relato juega
con el tiempo y los límites entre lo real, lo mágico y lo patológico.
Estilo y
estructura
Fuster usa
símbolos teológicos y filosóficos (por ejemplo, referencias místicas) para
construir una narrativa profunda, cuidada, atravesado por la prosa poética y la
melancolía gótica, siniestra. Tiene un enfoque abierto ya que no hay una única
interpretación “correcta”; el lector puede terminar con distintas conclusiones
sobre el significado del desenlace. Según el mismo autor, los personajes
“cobraron vida” durante la escritura, lo que indica que no todo estaba
rígidamente planificado: para él, la creación fue algo casi autónomo. En otra
entrevista, Fuster dice que Salvador simboliza la “necesidad espiritual que
todos tenemos”, la finitud, la muerte, que nos empuja a buscar algo más allá. Un
sentido. Y Marilyn, por su parte, como sacerdotisa representa la ambivalencia
de lo divino: la belleza y el terror, lo angelical y lo demoníaco. Fuster
también advierte que la novela no es solo para entretener, sino que pretende
ser una reflexión sobre la locura, la magia, la religión, la libertad
espiritual. Como valoración se podría decir que “La sacerdotisa” es una novela
“extraña y excepcional” con muchos simbolismos y destinada a dejar una marca
profunda en el lector. Se destaca que la novela permite múltiples lecturas: desde
el psicoanálisis, la mística y la filosofía. Para algunos lectores, el final es
impactante y abierto, dejando espacio para preguntas sobre la realidad de lo
que realmente ha sucedido y sobre los porqués.
Conexión con la obra más amplia de Fuster
No es la
única obra de Sergio Fuster: también escribió varios ensayos sobre religión,
espiritualidad y filosofía (“El Dios digital”, “El campo de la trascendencia”,
etc.). Su trasfondo teológico y filosófico asoma mucho en su narrativa, ya que
sus estudios académicos (fenomenología de las religiones, teología) alimentan
la trama y los personajes. Según Fuster, la novela es una forma distinta de
explorar sus preocupaciones ensayísticas: usar la ficción para pensar lo
trascendente. Otro decir a través de la literatura.
Resumen
1. La vida rota de Salvador Hansar: Salvador Hansar es un exsacerdote que ha perdido la fe y el
rumbo. Su crisis espiritual es profunda: ya no cree en la Iglesia, pero tampoco
tiene un nuevo sentido para su vida. Tras
la muerte de su madre, Salvador
queda emocionalmente devastado. En ese vacío existencial aparece un elemento
clave: una lectura del tarot,
donde la figura de “La Sacerdotisa” anuncia la llegada de una mujer que
cambiará su destino. Ese anuncio será su esperanza, pero asimismo el inicio de
su caída.
2. Aparición de Marilyn O’Donnell: Marilyn entra en su vida como si
fuera la encarnación exacta de la carta del tarot: misteriosa, hermosa, enigmática,
espiritual y peligrosa al mismo tiempo. Una transfiguración de su madre. Salvador
queda fascinado desde el primer encuentro. ¿Quién es Marilyn? Su salvadora, pero también poco
a poco se revela que Marilyn será su ejecutora marcada por una culpa ancestral que debe expiar con una vida.
Ella está convencida de que para liberarse de esa culpa debe entregar un alma en sacrificio. Pero
hay que tener en cuenta que no es un personaje realista sino simbólico:
representa lo sagrado, lo prohibido, la virginidad, lo místico y lo destructivo
a la vez.
La relación: pasión,
misticismo y destrucción: Salvador y Marilyn inician una relación que mezcla erotismo y devoción religiosa distorsionada, donde entra en juego el
Edipo, misticismo, y una clara manipulación
psicológica. Ante el desconsuelo,
ante el dolor por el reciente fallecimiento de la Amalia, la madre de Salvador,
Marilyn se convierte de esta manera en una especie de madre sustituta, de
guía espiritual oscura. Que inspira el respeto de la madre virgen y la
atracción sensual de la Magdalena. Le hace creer a Salvador que la muerte es un
paso hacia la luz, un renacimiento. Salvador, desesperado por encontrar
sentido, empieza a aceptar lentamente esta idea.
El suicidio como “ritual”: El núcleo dramático de la novela
es la decisión final de Salvador de quitarse
la vida bajo las ruedas del tren. Pero su suicidio no es simple: tiene
un carácter ritual, cultico, simbólico,
casi litúrgico, inducido por su sacerdotisa. Él cree que debe “morir en la cruz
interior” para renacer espiritualmente. Marilyn lo acompaña en el proceso, pero
es claro que lo manipula para cumplir su propio destino: entregar un alma. Para
Salvador, entregarse a ella, sería equivalente a entregarse su alma en el
Gólgota. Salvador muere convencido de que está trascendiendo. Por su incesto. Tras la muerte de Salvador,
aparece el segundo hilo narrativo.
Rodolfo Valenzuela, un periodista que investiga el
suicidio de aquel anónimo salvador que se entregó por él. Él debió morir ese
día y Salvador lo salvó, lo redimió, en el nombre mismo del personaje hay un
giño a lo crístico y en el apellido no fue tomado al azar, “Hansar”, sugiere el
viaje del héroe simbolizado por la oca. Rodolfo reconstruye la vida de Salvador
a través de un diario y se impregna de su relación con Marilyn. Y aquí se abren
una gama de interpretaciones subjetivas. Él intenta comprender si fue un suicidio místico, una manipulación emocional, un crimen indirecto, o un delirio compartido. Sin embargo, durante su investigación,
Rodolfo también se ve afectado por la figura de Marilyn, por su embrujo. Él
también había perdido a su madre. Junto con Salvador estaban conectados.
El final abierto
El libro
no explica de forma definitiva quién o qué es Marilyn, si de verdad representa
una fuerza espiritual, si Salvador “renació” de alguna forma, o si todo fue un
proceso psicológico devastador. La novela termina con Marilyn omnipresente dando
señales de que su misión no todo ha
terminado. El lector queda con la duda de si ella es un símbolo viviente
de lo divino y lo oscuro, una psicópata manipuladora brillante, un arquetipo
místico o una encarnación del mandato sacrificial. Es uno de esos finales donde
la racionalidad y lo sobrenatural quedan mezclados a propósito.
Mensaje central de la novela parece sostener que: la espiritualidad puede conducir al
éxtasis o a la destrucción, lo
sagrado puede volverse perverso, la
búsqueda de sentido puede abrir puertas peligrosas, y la muerte puede ser interpretada como una forma extrema
de trascendencia. La
ambigüedad es deliberada: Fuster mezcla filosofía, mística, psicología y
simbolismo para que cada lector saque su propia conclusión.
Regresando
al personaje de Marilyn O’Donnell (arquetipo, mito, entidad simbólica), vemos
que es el más
ambiguo y complejo de la novela. Es imposible reducirla a una sola categoría,
porque está construida precisamente para que funcione en varios niveles simultáneos. En primer término
como Arquetipo junguiano (la
Anima + la Sacerdotisa). Marilyn,
en este caso, encarna la Anima:
la mujer interior del hombre, la guía hacia el inconsciente profundo. Pero
también es la “Sacerdotisa”, figura del tarot asociada al conocimiento oculto, a la iniciación, al misterio y a la dualidad
luz-sombra. Sin
olvidar a la imagen de la virgen María, la madre eterna. En este
sentido, Marilyn no es una persona,
sino un símbolo viviente de la parte espiritual reprimida de Salvador. Funciona como su madre, pero al mismo tiempo como Mujer fatal mística. Tiene elementos de la femme fatale, pero no desde la seducción mundana, sino desde la seducción espiritual. No destruye por
sensualidad, sino por sacralidad
distorsionada. Es atractiva porque ofrece trascendencia. Es peligrosa
porque exige sacrificio. Es la querida amiga
de Salvador, es su vida tanto como su deseo, que realizarlo implicaría su
deceso definitivo. Según su propio relato, Marilyn arrastra una “deuda
antigua”. Esa culpa solo se redime “entregando un alma”. Esto la convierte en
un agente del destino, una pieza
de un engranaje espiritual más grande. En ese sentido, funciona como una
sacerdotisa que cumple una liturgia fatal. Que troza el cuerpo de salvador y lo
ofrece como paradigma soteriológico. Quien lo resucita haciéndolo renacer
dentro de su vientre inmaculado.
La novela
sugiere, sin afirmarlo, que Marilyn podría no ser completamente humana ya que aparece
de la nada y cumple exactamente la profecía del tarot, arrastra una culpa “no
personal”, ejerce fascinación irresistible e induce al sacrificio con absoluta
naturalidad. Fuster deja abierta la posibilidad de que sea una especie de arquetipo encarnado, de avatar de la
Diosa terrible, o incluso un símbolo
que ha tomado forma humana. En conclusión: Marilyn es la representación
de lo sagrado en su forma más peligrosa: la mística sin freno racional. Esto se puede ver claramente en la
escena del cementerio o de la Iglesia.
Análisis teológico y
simbólico de la novela
La obra
está cargada de referencias religiosas, aunque no explícitas como dogma, sino
como símbolos transformados. Por
ejemplo la figura de la Sacerdotisa.
En el tarot, la Sacerdotisa representa el conocimiento oculto, la sabiduría
intuitiva, el misterio de lo femenino divino. Simbólicamente, es la puerta
entre lo humano y lo trascendente.
En la novela, Marilyn encarna esta puerta, pero no conduce a la iluminación
sino al abismo. Pero también nos corre el velo que ella en sí puede ser la
realización de sentido.
La idea central parece ser el sacrificio como vía de trascendencia que para renacer espiritualmente, primero hay que
morir. Esto dialoga con la mística cristiana (San Juan de la Cruz: la
“noche oscura”, con el sacrificio redentor y desde ya con el simbolismo pascual).
Pero Fuste magistralmente lo invierte: en
vez de una muerte metafórica, Salvador realiza una muerte literal. Así, la
novela muestra la perversión de lo
divino: lo que debía ser símbolo se vuelve acto físico. Y lo sagrado aparece ahora como fuerza
ambivalente. En teología, lo sagrado tiene dos caras, como el mysterium
tremendum, lo aterrador, y como el mysterium fascinans, lo atractivo.
Marilyn representa las dos a la vez. Fascina y destruye, ilumina y corrompe.
Salvador no solo encarna la crisis contemporánea: la
Iglesia ya no le da sentido, pero no puede vivir sin trascendencia. Es un
hombre atrapado entre dos mundos: el dogma y la mística.
Temas filosóficos y
relación con el pensamiento de Fuster en otros ensayos
Sergio
Fuster no es solo novelista: es teólogo y filósofo. Sus preocupaciones
académicas están incrustadas en la ficción.
La búsqueda de sentido en un mundo secularizado: Salvador vive en el vacío
espiritual propio de la modernidad. Ha perdido la fe institucional, se ha secularizado, pero sigue necesitando
un sentido de lo absoluto. La novela plantea que cuando la religión se pierde, surgen pseudo-espiritualidades peligrosas.
Además presenta la tensión entre razón
y mística. Fuster muestra un conflicto profundo donde la razón no basta
y la mística sin razón destruye. Salvador se inclina hacia lo irracional, lo
simbólico, lo espiritual sin control, y termina consumido por sus propias
decisiones. Por otra parte la novela pregunta: ¿Dónde termina la experiencia
espiritual legítima y dónde empieza la manipulación? Marilyn se presenta como
guía espiritual, pero en realidad controla y absorbe a Salvador. Con respecto a su edificación de la
fenomenología de lo sagrado Fuster ha estudiado a Mircea Eliade y otros
fenomenólogos. En la novela se evidencia: lo sagrado irrumpe como experiencia
transformadora, no se puede explicar desde la lógica cotidiana, ya que produce
fascinación y terror.
Explicación del significado
del final: Salvador
se suicida creyendo que está dando un paso hacia la luz. ¿Renace? ¿Trasciende? La novela NO
responde. Pero deja tres interpretaciones posibles: Interpretación 1 – Mística real (visión espiritual). Marilyn
es un ser liminal. Salvador realmente trasciende. Su muerte es un paso a un
plano espiritual. Interpretación 2 –
Psicológica (visión racional). Salvador, depresivo y vulnerable, fue
manipulado. Marilyn es una mujer emocionalmente perturbada. No hay nada
sobrenatural, sino solo sugestión. Interpretación 3 – Simbólica (visión filosófica). El
suicidio representa aquí la disolución del yo, la entrega absoluta al símbolo y
la destrucción por exceso de espiritualidad. No importa si fue “real” o
“místico”: para la novela, lo simbólico es tan fuerte que se vuelve material.
En el verdadero final. La clave
es Marilyn. Al final: no muestra culpa, no muestra alivio, no muestra tristeza.
Solo la sensación de que su misión continúa.
Esto significa que Marilyn es un arquetipo que nunca termina de realizarse, su
destino es perpetuar el sacrificio o ella seguirá “eligiendo” nuevas almas. En
otras palabras: el mal de lo sagrado no
se detiene.
Hay
bastante para decir sobre cómo se conecta teológicamente la novela La sacerdotisa con el ensayo Redención y liberación de Sergio
Fuster. Aquí van algunas claves y conexiones relevantes: Con respecto a la experiencia de lo sagrado,
en Redención y liberación, Fuster analiza lo que llama “los tres
momentos de la experiencia de la trascendencia”: la religión de las formas
(mitos, símbolos, rituales), la vivencia mística extrema (tortura,
muerte, resurrección y liberación), y la esencialidad espiritual (meditación, plegaria, oración y
contemplación). En cambio en La sacerdotisa, esas dimensiones
están muy presentes: Marilyn es un símbolo (mito/sacerdotisa), su relación con
Salvador es una vivencia mística, y el sacrificio final apunta a una
realización de algo esencial (trascendente). Ahora bien, con respecto a lo mítico-redentor, en el ensayo, el
autor argumenta que muchas tradiciones religiosas comparten una estructura del “mito
de redención”: caída, sacrificio, resurrección, liberación. La novela refleja
justamente esa mitología redentora: Salvador “muere” (suicidio), hay un
sacrificio (“entrega de un alma”) y una expectativa de renacimiento espiritual.
Marilyn sirve como figura de mediación para ese mito. Y liberación está presente como meta espiritual. Por otra parte, para
Fuster, la “liberación” no es simplemente social, sino ontológica (“realización
del ser”). En su ensayo, el camino místico (vivencia extrema) es el que permite
alcanzar la “religiosidad esencial” y, por ende, la liberación. En la novela,
el suicidio ritual de Salvador puede interpretarse como su intento último de
liberación: no solo de su sufrimiento, sino de su yo finito. Está dispuesto a
morir para trascender, lo cual es simbólicamente muy parecido a la liberación
mística. Ambigüedad de lo sagrado.
Fuster no
idealiza lo místico: en el ensayo reconoce que la experiencia mística es
extremísima, puede llevar al éxtasis pero
también al abismo. En la novela, Marilyn es precisamente esa “puerta
ambivalente”: sacerdotisa de algo sagrado, pero también figura amenazante. No
es un misticismo benigno sino peligroso, lo que evidencia las tensiones
teológicas que Fuster explora en su ensayo. Comparación de tradiciones religiosas En su libro, Fuster recorre
diversas religiones (Oriente y Occidente y sus, mitologías antiguas) para
mostrar que el tema de la redención y la liberación es universal. La novela,
aunque no es un ensayo teológico, incorpora símbolos arquetípicos que remiten a
esa universalidad: Marilyn puede leerse como un arquetipo que no pertenece solo
al cristianismo, sino a algo más amplio, mítico y universal. En cuanto a la dimensión fenomenológica,
en Redención y liberación, Fuster usa una fenomenología de la religión:
estudia cómo la trascendencia se vive “desde dentro” en distintas culturas y
experiencias. La sacerdotisa narra justamente una experiencia vivida: el
lector ve cómo Salvador vive lo sagrado de forma interna (a través de visiones,
culpas, rituales), más allá de doctrinas teológicas. Es una dramatización de
esa fenomenología. En el ensayo, Fuster no se queda en la crítica: propone que
la verdadera espiritualidad (la “religiosidad esencial”) no está necesariamente
en las formas institucionales tradicionales sino en esa vivencia extrema que
conduce a la liberación. La sacerdotisa puede leerse como una novela que
dramatiza esta propuesta: Salvador abandona (o ya no le basta) la fe
institucional (se aparta de la religión formal), y Marilyn representa algo más
primitivo y radical para su búsqueda. Pero esa búsqueda tiene un costo altísimo,
lo que también podría interpretarse como una advertencia teológica. En otros
ensayos de Fuster (como El campo de la trascendencia), él reconstruye
teológicamente “mitos bíblicos” (creación, caída, crucifixión, restitución)
para hablar de la experiencia humana finita desde la psicología aplicada. La sacerdotisa, como novela, podría ser
vista como una representación narrativa de esos mitos teológicos transformados:
la “crucifixión” interna de Salvador, su “crucifixión” en la muerte, su posible
“resurrección”.
En suma: La novela y el ensayo
están profundamente conectados: la ficción de La sacerdotisa dramatiza
muchas de las ideas teológicas que Fuster desarrolla en Redención y
liberación. Mientras que el ensayo ofrece un marco teórico (fenomenología, mitología
comparada, análisis de la trascendencia), la novela lleva esas ideas a un plano
narrativo: experiencia, emoción, sacrificio, simbolismo. La relación no es decorativa: la
novela puede leerse como una ilustración
simbólica de la tesis principal del ensayo: que la redención y la
liberación no son solo mitos antiguos, sino rutas vivas para la experiencia
humana de lo sagrado — aunque peligrosas y ambiguas.
Conclusión
Sergio
Fuster es una figura intelectual compleja: teólogo, filósofo, ensayista, profesor
y periodista. Su formación académica y su compromiso con el fenómeno religioso
se combinan con una mirada contemporánea y crítica. Su obra teórica y su novela
están profundamente interrelacionadas: la ficción sirve como extensión
simbólica de sus ideas teológicas, y sus ensayos ofrecen el marco conceptual
para entender sus relatos. En definitiva, su biografía personal y profesional
no solo informa su obra, sino que es inseparable de ella.
MAPA CONCEPTUAL – Relación
teológica entre la novela y el ensayo
1. Núcleo teológico
compartido
Redención y Liberación → Tesis central
- Experiencia de la
trascendencia tiene 3 etapas:
- Religión de las formas
(mitos, símbolos, rituales)
- Vivencia mística extrema
- Religiosidad esencial
(liberación interna)
La Sacerdotisa → Traducción narrativa
- La historia de Salvador representa
esas mismas etapas:
- Tarot y la figura de la
Sacerdotisa como símbolo → formas míticas
- Relación mística con
Marilyn → vivencia extrema
- Suicidio ritual como
intento de trascendencia → falsa liberación
2. Estructura mitológica
(ensayo) ↔ Trama (novela)
En el ensayo:
Fuster
analiza la estructura universal del mito redentor:
- Caída
- Sacrificio
- Renacimiento
- Liberación
En la novela:
Salvador
reproduce esa estructura:
- Caída → pérdida de fe,
muerte de su madre, vacío existencial
- Sacrificio → entrega de un
alma, suicidio ritual
- Renacimiento → promesa
simbólica de renacer en la “luz”
- Liberación → ambigua:
¿trascendencia o destrucción?
3. Figuras simbólicas que
conectan ambas obras
Marilyn O’Donnell
En la
novela:
- Sacerdotisa → símbolo de lo
sagrado ambivalente
- Guía mística → induce
vivencias extremas
- Mediadora sacrificial →
entrega de un alma
En el
ensayo:
- Representa la función del agente
de la trascendencia, presente en mitos y experiencias religiosas.
- Encarnación de la “puerta”
entre lo humano y lo divino.
Salvador Hansar
En la
novela:
- Ex sacerdote en crisis
- Busca un sentido espiritual
más auténtico que el dogma
- Se entrega a la experiencia
mística hasta la disolución del yo
En el
ensayo:
- Figura del buscador que atraviesa
las fases de la trascendencia.
- Encarnación de la tesis: la
mística puede liberar o destruir.
Ambigüedad de lo sagrado
En Redención y liberación:
- Lo sagrado es fascinante
y aterrador.
- La mística genuina es
peligrosa: puede llevar a la liberación o al abismo.
En La sacerdotisa:
- Marilyn fascina (belleza,
misterio).
- Marilyn destruye (inducción
al sacrificio).
- La experiencia mística lleva
a Salvador al límite entre renacimiento y ruina.
Crítica a la religión
institucional
En el ensayo:
- La fe institucional es solo
“religión de formas”.
- No basta para alcanzar la
trascendencia profunda.
En la novela:
- Salvador deja el sacerdocio
porque ya no encuentra sentido.
- Busca una experiencia
espiritual más “viva”, fuera de la institución.
- Pero al salir del dogma, cae
en un misticismo peligroso → crítica a la falta de discernimiento
espiritual.
6. Sacrificio y liberación
En Redención y liberación:
- El sacrificio es un símbolo
universal del renacimiento espiritual.
- No debe tomarse literalmente:
es una metáfora teológica.
En La sacerdotisa:
- Salvador interpreta el
sacrificio literalmente.
- Cruza el límite entre
símbolo y acción.
- Resultado: una “liberación”
ambigua, quizás falsa, quizás destructora.
7. Conclusión del mapa
La novela
no es una ilustración simple del ensayo, pero ambos comparten una misma
arquitectura teológica:
|
Tema |
Ensayo: Redención y liberación |
Novela: La sacerdotisa |
|
Trascendencia |
Fenomenología
espiritual |
Experiencia
vivida por Salvador |
|
Mística |
Camino
extremo a la liberación |
Relación
con Marilyn |
|
Sacrificio |
Símbolo
universal |
Suicidio
ritual |
|
Redención |
Realización
del ser |
Búsqueda
fatal |
|
Lo
sagrado |
Ambivalente |
Marilyn
(luz/sombra) |
|
Crítica
religiosa |
Formas
vacías |
Ex
sacerdote en crisis |
La novela
dramatiza las tesis del ensayo.
El ensayo explica la estructura teológica de la novela.
Son dos
partes del mismo sistema espiritual de Fuster:
una teórica y otra literaria.
Bibliografía sugerida
Obras de Sergio Fuster (primarias)
Fuster,
Sergio. Redención
y liberación. Autores Editores, 2018.
Fuster, Sergio. La sacerdotisa. Autores Editores, 2019.
Fuster, Sergio. El campo de la trascendencia. Autores Editores,
2020.
Fuster, Sergio. El Dios Digital. Autores Editores, 2021. (ensayo
sobre espiritualidad contemporánea)
Estas
obras permiten comprender el marco teológico y filosófico desde el cual Fuster
escribe la novela.
Fenomenología de la religión
(Base
conceptual que influye directamente en Fuster)
Eliade,
Mircea. Lo
sagrado y lo profano. Ed. Guadarrama, 1957.
Eliade, Mircea. Historia de las creencias y las ideas religiosas.
3 vols., Herder, 1976–1983.
Otto, Rudolf. Lo santo: Lo racional y lo irracional en la idea de
Dios. Ed. Sígueme, 1917.
van der Leeuw, Gerardus. Fenomenología de la religión. FCE, 1933.
Estas
obras explican el concepto de “mysterium tremendum et fascinans”, la
ambivalencia de lo sagrado y la estructura de la experiencia espiritual.
Mística comparada y experiencia extrema
Underhill,
Evelyn. La
mística. Herder, 1911.
James, William. Las variedades de la experiencia religiosa.
Paidós, 1902.
Huxley, Aldous. La filosofía perenne. Edhasa, 1945.
Bernadette Roberts. La experiencia del no-yo. Paulinas, 1984.
Estos
autores aportan un contexto sobre vivencias místicas auténticas, sus peligros y
su estructura psicológica.
Simbolismo del sacrificio y mitos de redención
Girard,
René. La
violencia y lo sagrado. Anagrama, 1972.
Girard, René. El sacrificio. Gedisa, 2003.
Campbell, Joseph. El héroe de las mil caras. Fondo de Cultura
Económica, 1949.
Campbell, Joseph. El poder del mito. Debate, 1988.
Las obras
de Girard permiten entender el sacrificio como mecanismo simbólico.
Campbell ayuda a contextualizar la estructura mítico-redentora presente en la
novela.
Teología
sistemática y hermenéutica simbólica
Tillich,
Paul. Teología
sistemática. Trotta, 1951–1963.
Tillich, Paul. La dimensión perdida. Trotta, 1958.
Balthasar, Hans Urs von. El complejo anticrístico. Encuentro,
1981.
John Hick. Dios y la fe religiosa. Sígueme, 1990.
Tillich y
Hick ayudan a situar las ideas de Fuster en la teología contemporánea;
Balthasar ilumina el tema de la ambigüedad espiritual (luz y sombra).
Estudios sobre simbolismo femenino y arquetipos
Jung,
Carl G. Arquetipos
e inconsciente colectivo. Paidós, 1954.
Neumann, Erich. La gran madre: un análisis del arquetipo femenino.
Paidós, 1955.
Estés, Clarissa Pinkola. Mujeres que corren con lobos. B., 1992.
Útiles
para analizar a Marilyn como figura arquetípica (Sacerdotisa, Anima, mediadora,
destructora).
Bibliografía crítica sugerida (para análisis académico)
(Autoras
y autores que te sirven para análisis hermenéutico, simbólico o literario.)
Ricoeur,
Paul. Finitud
y Culpabilidad. Trotta, 1960.
Ricoeur, Paul. La simbólica del mal. Trotta, 1960.
Bachelard, Gaston. El aire y los sueños. FCE, 1943.
Bourdieu, Pierre. Las reglas del arte. Anagrama, 1992.
Kristeva, Julia. Poderes de la perversión. Siglo XXI, 1980.
Sirven
para análisis profundos de personajes, simbolismos de la culpa y estructuras
narrativas.
Bibliografía mínima recomendada (si el trabajo exige pocas fuentes)
- Fuster, Sergio. La
sacerdotisa.
- Fuster, Sergio. Redención
y liberación.
- Otto, Rudolf. Lo santo.
- Eliade, Mircea. Lo
sagrado y lo profano.
- Girard, René. La
violencia y lo sagrado.
- Jung, Carl G. Arquetipos
e inconsciente colectivo.
